IoT remoto en zonas sin señal: explicación de la conectividad satelital frente a la conectividad celular

14 de enero de 2026

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Imaginemos sensores agrícolas silenciosos en vastos campos sin señal, camiones mineros desconectados en medio del desierto, activos logísticos perdidos en el mar... La monitorización remota exige una conectividad que funcione en todas partes. Las redes celulares (incluidas NB-IoT y LTE-M) y las opciones privadas como LoRaWAN dominan las zonas urbanas donde existe infraestructura, pero ambas fallan en zonas sin señal. El IoT por satélite ofrece alcance global, bajo consumo y escalabilidad. Esta guía desglosa las diferencias para ayudarle a elegir la opción más adecuada.

Comparación de coberturas

Celular y terrestre: Depende totalmente de torres y puertas de enlace terrestres, lo que proporciona un servicio excelente en zonas urbanas densamente pobladas o en áreas conectadas en red, pero ofrece una cobertura irregular o nula en zonas rurales extensas, terrenos montañosos, islas remotas o mar abierto. Aunque LoRaWAN se extiende entre 5 y 15 km desde las pasarelas para granjas o minas rurales, requiere la instalación/colocación de pasarelas, lo que resulta poco práctico en campos extensos, océanos o activos móviles sin backhaul. Esta limitación se vuelve crítica para la supervisión remota, donde los activos en comunidades aisladas o desiertos necesitan una supervisión constante sin intervención humana.

Satélite: Ofrece una cobertura verdaderamente global que abarca el 85 % de la superficie terrestre que carece de torres de telefonía móvil, incluidas las regiones polares, los océanos y las zonas con escasa infraestructura. Los dispositivos se conectan directamente a los satélites en órbita, sin necesidad de repetidores locales. Esto significa una transmisión de datos fluida desde los sensores a los paneles de control en la nube, independientemente de la ubicación, lo que garantiza que los operadores detecten problemas como el bajo rendimiento o las averías semanas antes de que se agraven.

Desglose de costes

Celular y terrestre: sigue siendo rentable gracias al aprovechamiento de la infraestructura de torres existente, con tarifas bajas por dispositivo para implementaciones de gran volumen. Sin embargo, ampliar la cobertura a sitios remotos dispara los gastos debido a la instalación de nuevas torres, cableado o redes LoRaWAN privadas, lo que a menudo lo hace poco práctico para activos dispersos o móviles.

Satélite: Proveedores como Myriota ofrecen bajos costes mensuales de datos optimizados para pequeñas ráfagas poco frecuentes, lo que resulta ideal para la supervisión remota, en la que solo se transmiten alertas críticas (por ejemplo, caídas de potencia o códigos de fallo) en lugar de flujos continuos. La ausencia de gastos generales de infraestructura supone un ahorro considerable a gran escala; para las flotas que operan en diferentes regiones, el satélite resulta más barato a largo plazo.

Eficiencia energética

Celulares y terrestres: los dispositivos IoT se enfrentan a retos energéticos en instalaciones remotas. El roaming entre torres o el funcionamiento lejos de la estación base más cercana aumenta el consumo, lo que provoca una duración impredecible de la batería; incluso las instalaciones fijas se agotan más rápido en zonas con señal débil. El mantenimiento de las baterías en lugares difíciles de acceder y con condiciones adversas añade complicaciones operativas y costes.

Satélite: El protocolo de red UltraLite de Myriota revoluciona esto, permitiendo que las pilas AA estándar duren entre 5 y 10 años gracias a transmisiones ultraeficientes y cortas que se activan solo cuando los satélites pasan por encima. La comunicación bidireccional añade valor: los comandos en la nube pueden reconfigurar dispositivos, ajustar la frecuencia de los informes o alternar sistemas de forma remota; es posible reducir las actualizaciones durante algunos periodos para prolongar aún más la vida útil. HyperPulse añade una menor latencia, mayores asignaciones diarias de datos y el cumplimiento de los estándares 5G NTN para aplicaciones que necesitan informes más frecuentes, complementando la extrema eficiencia de UltraLite.

Otros factores clave

Fiabilidad: El IoT por satélite destaca en condiciones meteorológicas extremas, tormentas de polvo o terrenos accidentados donde las señales terrestres se debilitan. Por el contrario, las redes terrestres funcionan de forma fiable en zonas urbanas densas o regionales con una cobertura estable. Las rutas satelitales seguras de Myriota garantizan la integridad de los datos desde el sensor hasta la nube, lo que es fundamental para evitar el tiempo de inactividad operativo o los fallos de los activos, independientemente de la ubicación.

Latencia: El IoT terrestre ofrece respuestas casi instantáneas cuando existe la infraestructura necesaria. El satélite es adecuado para aplicaciones tolerantes, como las tendencias: UltraLite ofrece múltiples informes diarios a bajo coste, mientras que HyperPulse ofrece una latencia HyperPulse , cercana al tiempo real.

Flexibilidad: Tanto el IoT satelital como el terrestre admiten la comunicación bidireccional y la reconfiguración remota de dispositivos. Un enfoque híbrido puede combinar sus puntos fuertes, aprovechando el terrestre donde la cobertura es densa y el satelital para un alcance global siempre activo.


¿Por qué elegir Myriota para el IoT remoto?

El IoT por satélite sirve como complemento estratégico de las redes terrestres: primero identifica las lagunas en la cobertura y, a continuación, satisface necesidades como la detección ambiental con bajo consumo de datos o el seguimiento de activos a mayor velocidad. Myriota ofrece opciones híbridas, como UltraLite para un consumo ultrabajo (pilas AA con una duración de entre 5 y 10 años) e HyperPulse compatibilidad con 5G NTN, además de kits para desarrolladores que permiten crear rápidamente prototipos para los sectores de la agricultura, la minería, la logística y muchos más.

Cuando las señales móviles desaparecen, nuestra conectividad satelital garantiza una cobertura sin igual, eficiencia energética y ahorro de costes a largo plazo allí donde las redes terrestres tienen dificultades, lo que minimiza el tiempo de inactividad y permite un mantenimiento proactivo en cualquier lugar. Explore nuestra guía para seleccionar un proveedor de conectividad IoT o reserve hoy mismo una consulta gratuita.

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